Mi Código de la Circulación por la carretera de la vida.

"Yo soy solo uno. Puedo hacer solo lo que uno puede hacer; pero lo que uno puede hacer, yo lo hago" (John Seymour, 1914-2004). //La sinceridad está sobrevalorada.// Antes de hablar ten claro que las palabras sean más oportunas que el silencio.// No discutas nunca con un imbécil. Te obligará a rebajarte a su nivel y te ganará por experiencia.// ¡Cuántas veces no se pretende sólo derrotar al contrario, sino más bien hundirle tanto en lo profesional como en lo personal!// ¿Quieres ser feliz un instante (o dos)? ¡Véngate! ¿Quieres ser feliz para siempre? ¡Perdona!// Cuanto más pequeño es un corazón, más rencor alberga.// No juzgues. Todas las personas te pueden sorprender si les das la oportunidad.// Tú sigue adelante, si alguien quiere ir contigo, que tire también.// No mires mucho alrededor, sigue adelante pues como dijo no sé quién: "es preferible pedir disculpas a pedir perdón".// No es posible caer bien a todo el mundo. Hagas lo que hagas unos te querrán y otros te aborrecerán. Es inevitable.// El ser humano forma parte de la Naturaleza y es un ser vivo como los demás (árboles, zorros, libélulas, bacterias) por lo que está sometido a los mismos procesos vitales.// Las religiones son el principal enemigo de la salud mental.// Si soy normal, y hago esto y lo otro, seguro que todas las demás personas harán lo mismo o cosas parecidas.

miércoles, 14 de abril de 2010

Escenas orientales I


El lugar de la "hazaña".

Es Amán, capital de Jordania, son las 09:30 de la mañana del día 9 de abril y en el cielo lucen nubes y claros. Hace frío. Desde la ventana de la habitación nº 406 de Hotel Bristol, observamos a un córvido afanarse en su cotidiana búsqueda de sustento. Es un magnífico ejemplar de Corvus corone cornix. Sobre unos depósitos de acero galvanizado, situados sobre la cubierta plana del edificio de enfrente, despedaza trozos de una costilla de cordero y los esconde en los agujeros de un ladrillo próximo.
En un edificio próximo repite la operación. Se va, vuelve, reinicia la tarea. Las chuletas, probablemente, las ha subido allí él. Pero los ladrillos están allí dejados por alguna persona. El animal ha sabido aprovecharlos. En muchos de los edificios que nos rodean hay depósitos similares, con piedras o ladrillos encima (quizás para sujetar la tapa). Los que utiliza la grajilla son los únicos, de entre los que se ven, que tienen orificios. Quizás haya otros por la ciudad y el córvido ha sabido descubrir su utilidad como despensas seguras.

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