Mi Código de la Circulación por la carretera de la vida.

"Yo soy solo uno. Puedo hacer solo lo que uno puede hacer; pero lo que uno puede hacer, yo lo hago" (John Seymour, 1914-2004). //La sinceridad está sobrevalorada.// Antes de hablar ten claro que las palabras sean más oportunas que el silencio.// No discutas nunca con un imbécil. Te obligará a rebajarte a su nivel y te ganará por experiencia.// ¡Cuántas veces no se pretende sólo derrotar al contrario, sino más bien hundirle tanto en lo profesional como en lo personal!// ¿Quieres ser feliz un instante (o dos)? ¡Véngate! ¿Quieres ser feliz para siempre? ¡Perdona!// Cuanto más pequeño es un corazón, más rencor alberga.// No juzgues. Todas las personas te pueden sorprender si les das la oportunidad.// Tú sigue adelante, si alguien quiere ir contigo, que tire también.// No mires mucho alrededor, sigue adelante pues como dijo no sé quién: "es preferible pedir disculpas a pedir perdón".// No es posible caer bien a todo el mundo. Hagas lo que hagas unos te querrán y otros te aborrecerán. Es inevitable.// El ser humano forma parte de la Naturaleza y es un ser vivo como los demás (árboles, zorros, libélulas, bacterias) por lo que está sometido a los mismos procesos vitales.// Las religiones son el principal enemigo de la salud mental.// Si soy normal, y hago esto y lo otro, seguro que todas las demás personas harán lo mismo o cosas parecidas.

lunes, 6 de diciembre de 2010

Con el mal tiempo que hace, acércate al cine para ver Sierra Morena: "Entre lobos".


Ayer fuimos a ver la película de ese título, "Entre lobos". Fuera jarreaba y retumbaban los truenos. Dentro del cine hacía mucho calor, lo cual incrementó la sensación de que ahora vivimos muy bien, en comparación con los años que el protagonista vivió "Entre lobos". Título nada retórico. Real como la vida misma. Es la verdadera historia de la infancia y juventud de un paisano del valle de los Pedroches, en plena Sierra Morena cordobesa. Un niño, llamado Marcos Rodriguez Pantoja, que vivió en la Sierra hasta los años sesenta del siglo pasado, casi veinte años. Nació en el año 1946 en pleno corazón de la Sierra. Muerta su madre, su padre lo vendió, por cinco cabras a un "señorito", cuando tenía siete años. Instalado en una cueva del Valle del Silencia, se dedicó a pastorear cabras en la Sierra. Olvidado de todos desde la muerte del cabrero al que acompañaba, fue salvado por los lobos que entonces señoreaban esas cumbres y esos valles; viviendo con ellos, sin ningún contacto con humanos desde 1954 hasta 1965. La película estupenda, las imágenes rodadas con una enorme belleza, y los paisajes, los animales, el lobo, los árboles, tengo la impresión de que dejarán encantado a cualquier aficionado. La vida salvaje en la Sierra se entrecruza con la del protagonista y por ello veremos búhos reales (Bubo bubo), jinetas (Jenetta jenetta), buitres leonados (Gyps fulvus) (impresionante la escena de la bandada devorando un cadáver), águila-azor perdicera (Hieraaetus fasciatus), topillo (Microtus arvalis), lobo ibérico (Canis lupus signatus), venados (Cervus elaphus), zorzales (Turdus philomelos), perdiz roja (Alectoris rufa), etc. junto a un huroncilo doméstico. Superecomendable. La historia es emocionante e interesante, y el paisaje soberbio. La sorpresa viene al final, cuando el auténtico Marcos Rodriguez, ya con 61 años, aparece en la película y es acariciado por un enorme ejemplar de lobo, desgraciadamente desaparecido de esas serranías en la actualidad. Sin embargo, la conservación de esos lugares hoy está asegurada al formar parte del Parque Natural de la Sierra de Cardeña y Montoro.

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